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A lo largo de los años adquirimos programaciones y quedamos atados a ciertos contratos invisibles que gobiernan nuestras vidas. No fuimos forzados para asumir esos contratos, pero sutilmente se fueron infiltrando en nuestra vida y acabamos por hacerlos parte de nosotros.
Afortunadamente, llega un momento en que nos cuestionamos de qué somos esclavos, y se inicia el deseo de liberarnos de viejas ataduras. Generalmente llega ese momento cuando nos percatamos de que en nuestras vida no existe la felicidad que anhelamos vivir. ¿Te has sentido así? ¿Sientes que vives por inercia, como si dieras vuelta al mismo círculo, pero ese dar vueltas no te genera alegría? Es tiempo de cambiar, de renacer a una nueva forma de vida. El lograr eso implica romper viejos contratos y formular unos nuevos.
¿Asumes el reto? Tienes mucho que ganar y nada que perder. El primer gran cambio que te conviene generar en tu vida es: Cuida tus palabras. Las palabras tienen magia, son poderosas: o destruyen o crean vida. No son sólo símbolos escritos o sonidos; tienen una fuerza especial, el poder de crear los acontecimientos que ocurren en tu vida.
Por medio de la palabra un hombre, Martín Luther King, sembró en cientos de miles de hombres el sentido de igualdad, de valía, sin importar el color de piel, y su sueño se cumplió.
Las palabras son semillas, y dependiendo del terreno en que se siembran es el fruto que se cosecha.
¡Cuántas veces hemos dado poder a opiniones o comentarios que nos hacen! Por ejemplo, si alguien nos dice: ¡Torpe!, ¡Tonto! y para colmo nos lo repiten, acabamos por creerlo. Peor aún, si esa persona que nos repite el comentario es significativa para nosotros, como nuestro padre o madre, el daño es mayor. La creencia de que somos tontos se arraiga profundamente, y actuamos de forma que se refuerza esa creencia. Nuestro campo de baja autoestima fue el terreno fértil para que se arraigara esa creencia de poca valía.
En cambio, si alguien significativo para ti rompe el hechizo con unas palabras llenas de amor, y pronuncia el mágico: “eres valioso, inteligente y amoroso”, se inicia un proceso de ruptura de viejas creencias. Tu “terreno” era fértil para recibir semillas de amor.
¿Cuántas veces te has sentido lastimado por lo que otros te decían? Quizá demasiadas veces. Un niño no tiene la fuerza interior para poner en duda lo que repetidamente le dicen, pero tú, que ya has logrado más conciencia, tienes el poder de romper esos contratos que te han dañado tanto.
A partir de hoy, de este preciso momento, cuida las palabras que emites, tanto hacia ti mismo como hacia los demás. Lo anterior en un principio va a resultar poco fácil, ya que la gran mayoría de las personas hablan con inconciencia, sin medir el impacto de lo que dicen.
Por ejemplo, una maestra, frente al grupo, le pregunta a una alumna: “¿Estás gorda o embarazada?” Quizá dicha pregunta no llevaba la intención de lastimar, y es un comentario imprudente más que impregnado de afán de molestar, pero el efecto es potencialmente muy dañino. Aparte de la burla y la risa de los compañeros, ¿qué sentirá esa chica? Si su autoestima estuviera ya de por sí disminuída, imaginemos el impacto de un comentario como el señalado.
¿Y qué podríamos decir de la tan difundida costumbre de “chismorrear”? ¿Te das cuenta en qué medida las reuniones sociales giran en torno a hablar de gente que está ausente? Aun si lo que se comunica de terceras personas fuera cierto, ¡qué inadecuado y poco respetuoso es que transmitamos algo que no nos atañe! ¿Qué esa chica anda con un hombre casado? Cállate, no te corresponde comunicarlo. ¿Qué fulanito se divorcia en malos términos por una causa escandalosa? !Cállate, no te incumbe! ¿Qué alguien perdió su trabajo por robo, por flojo, etc.? Igualmente, respeta con tu silencio la vida de los demás.
Gente lastimada, que no es feliz, utiliza las palabras para irradiar el veneno de su frustración: reflejan envidia, celos, resentimiento, odio, dolor. Siembran esas semillas, y, ¿qué cosecha pueden esperar?
En cambio, una persona que vive el amor sembrará semillas de esperanza, confianza, verdad. Tú, ¿qué tipo de semillas repartes? Rompe esa cadena de comentarios que dañan a otros. !Con qué facilidad emitimos juicios y opiniones sobre el actuar, vestir, pensar de las otras personas! Lo que podamos comentar no es sino un simple punto de vista, una perspectiva que parte de nuestras creencias, de nuestra visión limitada, de nuestro ego. Y, sobre todo, rompe esas duras autocríticas que te dices a ti mismo. Basta de repetirte comentarios ofensivos, tales como: “Nunca hago las cosas bien”, “Soy feo”, “Soy estúpido(a)”, “Soy torpe”. Cuando cuidas tus palabras hacia los demás, los comentarios nocivos que recibas de otras personas carecerán del poder de dañarte. Recuerda: “nadie te pude dañar sin tu permiso”.
Si eres padre o madre, a partir de hoy cuida qué tipo de palabras diriges a tus hijos, siembra en ellos, con tus palabras de afirmación positiva, la semilla del amor y respeto por sí mismos. Es importante la forma en que nos dirigimos a ellos; que el nombre con que los llamamos sea bonito y que a fuerza de repetirlo los fortalezca. Un “gordo”, “negra”, “flaco”, por mucho que se pronuncie con un tono de cariño, no es lo más adecuado para reforzar su autoestima.
Los cambios profundos en nuestra vida se inician con pequeños pasos; decídete hoy a dar el primero: Cuida tus palabras.
PARA PONER EN PRÁCTICA:
1) Identifica qué palabras o frases autodestructivas te dices a ti mismo, y a partir de hoy erradícalas, y en su lugar repítete frases positivas, como: “Soy un ser de amor”, “Soy hermoso”, “Aprendo fácil”, etc.
2) Checa el artículo de Afirmaciones, de este mismo portal, donde encontrarás excelentes sugerencias para decirte a ti mismo.
3) Identifica qué palabras o frases destructivas diriges a las personas con las que te relacionas: en tu casa, escuela, trabajo, etc., y a partir de hoy que sólo salgan de tu boca palabras positivas, no destructivas.
4) Si en particular existe la sensación de culpa por haber dañado a alguien por medio de tus palabras, aplica la técnica del Ho´oponopono, que también aparece en este portal, y se generará un cambio maravilloso, tanto en ti como en esa persona que sientes que dañaste.




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