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ELECCIÓN DE PAREJA , PAREJA Y FAMILIA SHARE
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En la gran mayoría de los seres humanos existe una hermosa ilusión, la cual surge desde muy jóvenes: la de experimentar el amor en pareja. Y se inicia el proceso de elegir, entre las miles de posibilidades, qué tipo de persona es con la que se intentará posteriormente compartir una vida. Los criterios para elegir una pareja son muy variados, y entre ellos destaca el escoger en base a atributos físicos, sin considerar la totalidad de aspectos que conforman a una persona. Y precisamente ahí empieza un pequeño atore.
¿Cuál es tu pareja ideal?, y ¿de quién eres tú la pareja adecuada? Como afirma Miguel Ruiz, en su libro La Maestría del Amor: “…te puedo decir por adelantado, que la mujer adecuada para ti es la mujer que amas tal como es, la mujer que no tienes necesidad de cambiar en absoluto. Esa es la mujer adecuada para ti. Si encuentras a la mujer adecuada para ti, y a la vez, tú resultas ser el hombre adecuado para ella, serás una persona afortunada. Tú serás el hombre adecuado para ella si ella te ama tal como eres y no quiere cambiarte. No siente la necesidad de responsabilizarse de ti; es capaz de confiar en que serás lo que afirmas ser, lo que proyectas ser. Puede ser totalmente sincera y proyectarte a ti lo que es. No se acercará a ti fingiendo algo que más tarde descubrirás que no es. La persona que te ama, te ama sencillamente tal como eres. Porque, si alguien quiere cambiarte, significa que no eres lo que esa persona quiere. Entonces, ¿por qué está contigo?” (*)
Date la libertad de ser tú mismo(a), sin fingir lo que no eres, para que tengas la seguridad de que quien se acerca a ti ama lo que proyectas. ¿Para qué aparentar una solvencia económica que no se tiene? ¿Qué caso tiene usar y comprar artículos caros, con el objeto de impresionar, si todo eso es a costa de vivir endeudado y angustiado por acreedores? ¿Qué caso tiene emitir una opinión que sabes que a otra persona agradará, aunque no refleje tu verdadero pensar y sentir? ¿Para qué fingir que te gusta determinada música, tipo de películas, comida, etc., sólo para atraer a alguien? ¿Para qué dedicar horas en tu arreglo personal, si en el fondo lo sientes como un fastidio?
Determina qué quieres; precisa que características te agradaría que tuviera alguien de quien te enamoraras. Aunque la comparación pueda resultar burda, imagina que vas a una tienda departamental a comprar un par de zapatos. Ya tienes en mente lo que quieres; al llegar a la tienda te encuentras con que no hay en ese momento el par en específico que tú querías, pero encuentras baratísimos, en oferta, un par de zapatos de marca exclusiva, hermosos, pero… talla y media más pequeños que tu medida. Dudas, titubeas, pero te dices a ti mismo: “¿Cómo desaprovechar esta oportunidad?” Y los compras; sales feliz de la tienda, sintiéndote afortunado. Después de un tiempo de sufrir los dolores de usar unos zapatos más chicos, y después de varias ampollas que te provocaron esos “hermosísimos y baratísimos zapatos”, te llegas a cuestionar si en verdad fue tan acertada la decisión tomada, y piensas que tuviste que haber esperado a que hubiera lo que realmente buscabas.
El anterior es un ejemplo sencillo, pero en la vida real, al elegir una pareja, muchas personas se guían por el criterio de “me conformo”, “peor es nada”, y con el tiempo pagan las consecuencias de comprometerse con alguien con quien no hay una verdadera identificación. No te mientas a ti mismo, ni imagines que las personas tienen atributos que no poseen.
¿Para qué comprar un perro labrador, si lo que realmente quieres es un chihuahua? Si lo que adquieres no se adapta a tus necesidades y deseos, vas a acabar desechándolo. Y viceversa, si alguien se unió a ti pero no te acepta tal como eres, y en su afán de cambiarte viven en un continuo conflicto, hay que reconsiderar si vale la pena sostener una relación que no enriquece. Quizá digas: “ya me adapté, ya me acostumbré y puedo tolerar la situación”, pero recuerda que la vida es para vivir en plenitud, no se trata de sobrevivir simplemente.
No pretendemos propiciar la ruptura indiscriminada de relaciones que ya existen; más bien hacemos una invitación a buscar que la vida en pareja sea enriquecedora de manera recíproca, que ambos se impulsen a estar mejor en su cuerpo, mente y espíritu.
PARA PONER EN PRÁCTICA.
1) Si tienes la fortuna de tener una pareja a tu lado, bendice a la vida e inicien en común un proceso de enriquecimiento mutuo. Planeen qué libro(s) leer, programen una rutina de ejercicio físico, compartan actividades recreativas, etc.
2) Si no tienes pareja, y anhelas que llegue a ti una, visita el área de Decretos y el de Afirmaciones de este portal, y si es para tu bien y conveniencia que llegue una pareja amorosa y que te acepte como eres, llegará.
*) Ruiz, Dr. Miguel. La maestría del amor. Ed.Urano, 6ª. Edición. Barcelona, 2001. Pág. 94 y 95.




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