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AMARSE A SI MISMO , BIENESTAR MENTAL Y EMOCIONAL SHARE
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autoaceptación seguridad belleza física

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El amor a los demás empieza por el amor a uno mismo. Sí, esto es fácil afirmarlo, pero para muchas personas no es tan sencillo el experimentarlo.
¿Qué es la autoestima? Una definición sencilla y clara es: “Autoestima es quererse a uno mismo y querer a los demás. Significa saber que eres valioso(a), digno(a), que vales la pena y que eres capaz, y afirmarlo”
¿Qué opinas de ti mismo? ¿Te agradas? ¿Qué piensas de tu valía como ser humano, de tu importancia? Lo que pensamos y sentimos sobre nosotros mismos es una parte fundamental en nuestra vida, ya que nuestra interacción con los demás va a depender de esa auto-imagen; cuando hay un nivel elevado de amor por uno mismo, el potencial que tenemos fluye de manera más fácil, más libre.
¿Qué te dices a ti mismo cuando te miras a un espejo? Son frecuentes, más de lo que imaginamos, frases del tipo: “!Qué feo soy!” “Cada vez me veo peor”, “Mis ojos, qué chicos”, “Mi nariz, qué grande, qué chueca”, “Mis lonjas, mis llantitas, qué abultadas”, “Mis arrugas”, etc., etc.
Si nos describimos con tantos peros, y no nos aceptamos con amor a nosotros mismos, ¿con qué generosidad y sinceridad podemos aceptar a los demás? Desafortunadamente, la sociedad actual da demasiada importancia a los aspectos físicos de una persona, y permitimos que parámetros que vienen de fuera influyan en la percepción que tenemos de nosotros.
Por increíble que parezca, hay personas que no se aceptan aun gozando de atributos físicos que son considerados por la generalidad de las personas como hermosos. Te dirán: “sí, pero…mi busto es pequeño, o grande”, “mis caderas son prominentes”, “mi complexión es demasiado delgada, o gruesa”, “mi voz es tal…”, etc. La mayoría de la gente se queja de aspectos que no les agradan de su persona, y se refuerza este desagrado cuando comparten estos comentarios negativos de sí mismos con amigos que, al quedarse callados, es como si afirmaran estar de acuerdo con esa apreciación poco favorable.
¿Te gusta tu cuerpo? Ante esta pregunta, la gente suele pensar en rasgos físicos externos, visibles a los demás: color de ojos, tamaño de brazos, piernas, color de piel, tipo de pelo, de nariz, boca, etc. Pero ante esta pregunta también habría que considerar: ¿te gusta tu corazón, tu hígado, tus riñones, páncreas, aparato circulatorio, etc.? Tu cuerpo es más que lo meramente visible a los demás. ¿Por qué centrarnos tanto en el tamaño y color de los ojos, y no en la hermosa capacidad de ver lo que nos rodea con esas “ventanas” perfectas? ¿Por qué centrarnos tanto en el tamaño y forma de unas piernas, y no en la capacidad de movilidad que nos brindan? ¿Por qué enfocarnos en el tamaño y musculatura de un torso, y no en el hermoso órgano que alberga, el que con sus fieles latidos nos mantiene vivos? No permitas que sean los demás los que determinen cómo te sientes respecto a tu cuerpo; tu cuerpo es hermoso, perfecto, no importa lo que digan los criterios de “Hollywood” o revistas de moda.
Si hay características que puedes mejorar, como un estómago abultado por hábitos alimenticios inadecuados, toma acción y trabaja en ello, ya que redundará en un mejor estado de salud. Puedes asimismo experimentar con un corte de pelo con el que te sientas más cómodo, o empezar a vestir prendas con las que te sientas mejor, pero recuerda, se trata de darte gusto a ti, no a los demás.
Pero esos rasgos que no pueden ser cambiados, como estatura, tamaño de cabeza, brazos, piernas, etc., acéptalos, ámalos. Tu valía no depende del valor que te reconocen los demás; eres valioso de manera intrínseca, natural, aun a pesar de que tú no lo percibas así. Quizá tengas una historia personal con circunstancias dolorosas, llena de descalificaciones y etiquetas negativas que has estado escuchando a lo largo de tu vida, y que por desgracia has acabado creyéndolas. Pero afortunadamente, cuando hay un despertar de la conciencia, te ves con nuevos ojos, aceptas y bendices tu cuerpo con cada una de sus manifestaciones, con cada una de sus características. Quizá tu hermosura es diferente al estereotipo que se ha empeñado en difundir la sociedad actual, pero es hermosura, es perfección.
La autoaceptación implica una falta de protestas y quejas. Como dice Wayne Dyer en su libro Tus zonas erróneas, “el amor propio, el amarse a sí mismo, implica aceptarse a sí mismo reconociéndose como un ser humano valioso y porque así lo decide uno mismo”. Basta de quejarse de tus características personales; cuando te aceptes y te ames tal cual eres, proyectarás una seguridad que atraerá a los otros hacia ti. No tienes que esmerarte en aparentar nada; sé tú; la sensación de valía viene del interior, no del exterior.
PARA PONER EN PRÁCTICA:
1) Frente al espejo, todas las mañanas y noches, mírate con ojos de amor, como lo haría un padre o madre que ve a su hijo como la criatura más hermosa del mundo, y declara en voz alta, audible: “Para mí eres hermoso”, “Te amo”, “Eres reflejo de Dios”.
2) Repítete afirmaciones del tipo: “Soy una persona digna y valiosa”, “Soy un ser amado y amoroso”.




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